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Potencia

Subir o bajar la potencia contratada: costes, pasos y ahorro

Te explicamos qué cuesta cada cambio, cuándo solo pagas enganche, quién tramita la solicitud y qué revisar para no equivocarte.

06/04/2026 8 min de lectura Guía rápida de apoyo

Cambiar la potencia puede ayudarte a ahorrar, pero bajar no es gratis y subir puede salir bastante más caro de lo que parece si tienes que recuperar derechos.

Qué te llevas de esta guía

  • Bajar potencia suele costar solo el derecho de enganche regulado.
  • Subirla puede implicar enganche, acceso y, si superas tus derechos vigentes, también extensión.
  • La regla práctica sigue siendo una modificación ordinaria cada 12 meses y conviene medir bien antes de tocarla.

Primero: el ahorro mensual y el coste del trámite no son lo mismo

La potencia contratada influye en la parte fija de la factura. Por eso, si está inflada para el uso real de tu vivienda, bajarla puede tener sentido. Pero una cosa es el ahorro que logras cada mes y otra distinta lo que cuesta hacer el cambio.

Esta guía está pensada para el caso más habitual: un hogar en baja tensión. A fecha 6 de abril de 2026, los importes regulados que más importan siguen siendo los derechos de enganche, acceso y extensión.

Resumen visual sobre subir o bajar la potencia contratada y sus costes
La clave práctica es distinguir entre el ahorro fijo mensual y el coste puntual del cambio.

Idea rápida: bajar potencia suele ser barato, pero no gratis; subirla puede salir bastante más caro si ya no te cubren los derechos de extensión vigentes o si la instalación necesita verificación.

Cuánto cuesta bajar la potencia

En una vivienda doméstica normal, bajar la potencia tiene un coste regulado muy simple: el derecho de enganche. No depende de si bajas un poco o bastante; se cobra por actuación.

Concepto Importe regulado sin IVA Cuándo aplica
Derecho de enganche 9,044760 € por actuación La bajada ordinaria de potencia en baja tensión
Total habitual de una bajada 9,044760 € Si no hay otras incidencias técnicas

Traducido a lenguaje normal: bajar potencia suele costarte solo ese enganche. El ahorro vendrá después, mes a mes, porque reduces la parte fija del contrato.

Cuánto cuesta subirla

Subir potencia es más delicado porque pueden entrar hasta tres conceptos regulados. En baja tensión, los importes de referencia son estos:

Concepto Importe regulado sin IVA Cuándo aparece
Derechos de acceso 19,703137 €/kW aumentado Cuando incrementas potencia contratada
Derechos de extensión 17,374714 €/kW Cuando el aumento supera los derechos de extensión vigentes
Derecho de enganche 9,044760 € por actuación Por la actuación sobre contador o medida

Ejemplo sencillo: si subes 1 kW y además necesitas recuperar también derechos de extensión, la suma regulada base es 46,122611 € sin IVA: 19,703137 € de acceso + 17,374714 € de extensión + 9,044760 € de enganche.

No siempre se paga todo. Si el cambio solo supone redistribuir mejor la potencia entre periodos o subir sin rebasar la potencia máxima ya cubierta por tus derechos vigentes, en algunos casos el coste puede quedarse solo en el enganche.

Quién lo cobra de verdad y cómo se hace el trámite

Lo normal es que tú lo pidas a tu comercializadora, por teléfono, web, área de cliente o oficina. Esa comercializadora gestiona la solicitud con la distribuidora, que es la empresa de red a la que van ligados los derechos regulados.

Dicho de forma práctica: tú sueles verlo repercutido por tu comercializadora en factura, pero el coste regulado tiene como base la actuación de la distribuidora y los derechos de acceso y extensión asociados al punto de suministro.

  1. Reúne una factura reciente para tener a mano CUPS, potencia actual y datos del titular.
  2. Solicita la nueva potencia a la comercializadora.
  3. Indica la potencia que quieres dejar contratada y confirma los datos bancarios y de titularidad si te los piden.
  4. Si vas a subir potencia, comprueba que tu instalación lo permite y que el boletín o CIE sigue siendo válido para esa potencia.

Documentación que suele pedirse: datos del titular, cuenta bancaria, CUPS, potencia actual, nueva potencia solicitada y, cuando haga falta, boletín eléctrico o Certificado de Instalación.

Ojo con instalaciones antiguas: si el contrato en baja tensión tiene más de 20 años y vas a subir potencia, la distribuidora debe verificar la instalación y puede cobrar los derechos de verificación vigentes. Si la instalación no cumple, podrá exigirte adaptar la instalación y presentar un nuevo boletín.

Cuando el cambio procede, la nueva regulación fija un plazo máximo de 72 horas. Si hacen falta actuaciones en campo, el límite sube a 5 días hábiles en baja tensión.

Cada cuánto puedes cambiarla

Para un consumidor doméstico normal, la regla práctica sigue siendo una modificación ordinaria cada 12 meses. El nuevo Reglamento general del suministro, aprobado por el Real Decreto 88/2026, mantiene ese marco general para los cambios permanentes.

Matiz importante y muy actual: el real decreto ya recoge cambios temporales de potencia trimestrales, mensuales, diarios y horarios, pero la propia norma dice que surtirán efectos cuando la CNMC fije los incrementos aplicables y nunca antes de 6 meses desde la entrada en vigor. Como el real decreto entró en vigor el 12 de febrero de 2026, esas modificaciones temporales no pueden desplegar efectos antes del 12 de agosto de 2026.

Cómo abaratarlo de verdad

No hay un truco mágico para que el cambio salga gratis. Lo que sí puedes hacer es evitar pagar de más por una mala decisión.

  • No bajes a ciegas: si luego tienes que volver a subir, el supuesto ahorro de unos meses puede evaporarse.
  • Aprovecha la vigencia de los derechos de extensión: en baja tensión se mantienen durante 3 años tras una bajada o rescisión.
  • Revisa si te basta con redistribuir potencia entre periodos en vez de hacer una subida real de la máxima reconocida.
  • Mira tu uso simultáneo real: vitro, horno, termo, aire acondicionado y carga del coche son los aparatos que más suelen empujar la necesidad de potencia.

Cuándo suele compensar tocar la potencia

Suele tener sentido bajarla cuando la parte fija de tu factura pesa bastante y rara vez coinciden muchos equipos potentes a la vez. En cambio, conviene ser más prudente si en casa son habituales combinaciones como vitro + horno + termo, climatización o recarga del coche eléctrico.

Subirla suele compensar cuando ya sabes que te quedas corto de forma repetida y no por un uso excepcional. Si el corte de potencia o el límite del contador aparece una vez al año, no siempre justifica el coste de la subida.

Guía relacionada

Si tu duda no es cuánto cuesta cambiar la potencia, sino qué ocurre cuando la sobrepasas en una vivienda normal, aquí tienes la guía complementaria:

¿Se puede superar la potencia contratada sin que salte la luz?

Fuentes oficiales para ampliar