Red Eléctrica cerró febrero con un mix claramente renovable, fuerte protagonismo eólico y una aportación de almacenamiento que sigue ganando relevancia.
Lo esencial
- La demanda ajustada subió un 1,2 % interanual en febrero de 2026.
- La eólica lideró el mix con el 29,2 %, seguida de la hidráulica con el 20,6 %.
- REE estima una cuota renovable del 63,8 % si se suma el autoconsumo.
Un febrero con mucho peso renovable
Según la nota de REE publicada el 3 de marzo de 2026, la demanda eléctrica nacional aumentó un 1,2 % en febrero una vez ajustados los efectos de temperatura y laboralidad. En términos brutos, el sistema movió 20.425 GWh. La parte verdaderamente llamativa llegó por el lado de la generación: las renovables aportaron el 63,2 % del mix y, si se suma el autoconsumo estimado, esa cuota sube al 63,8 %.
Es una señal importante porque ya no hablamos de un día suelto con renovables muy arriba, sino de una foto mensual sólida y bastante representativa de hacia dónde se desplaza el sistema.
La eólica tira del carro, pero no va sola
Las sucesivas borrascas de febrero impulsaron especialmente a la eólica, que creció un 68,3 % respecto al mismo mes del año anterior y se situó como primera tecnología del mix con el 29,2 %. La hidráulica aportó el 20,6 %, la nuclear el 18,6 %, el ciclo combinado el 12,7 % y la solar fotovoltaica el 11,5 %.
La lectura interesante es que el mix estuvo apoyado en varias patas a la vez. Cuando coinciden agua, viento, base nuclear y respaldo térmico moderado, el sistema puede absorber mejor la variabilidad sin tensiones excesivas.
El dato que empieza a cambiar la conversación: el almacenamiento
REE destaca que en febrero se integraron en la red 922 GWh procedentes de tecnologías de almacenamiento energético, entre baterías y bombeo. Es un dato que merece atención porque apunta a una transición más madura: no se trata solo de generar renovable, sino de desplazarla y aprovecharla mejor.
Para el consumidor final, esto no significa automáticamente precios bajos cada hora, pero sí refuerza la tendencia de un sistema más flexible y mejor preparado para convivir con mucha producción renovable. Es una buena noticia para el equilibrio del mercado y para la calidad del suministro.
