El balance anual de REE deja una foto de madurez: creció la demanda, se instalaron cerca de 10 GW renovables y el sistema cerró otro año exportando energía.
Lo esencial
- La demanda eléctrica de 2025 subió un 2,8 % y el ajuste por laboralidad y temperatura la deja en un +1,6 %.
- REE cifra en 75,5 % la producción sin emisiones de CO2 equivalente.
- El sistema integró 9.213 GWh desde almacenamiento y sumó 486 km de circuitos de líneas.
Un año de crecimiento real del sistema
REE publicó el 11 de marzo de 2026 su balance del sistema eléctrico español en 2025 y la lectura general es positiva: la demanda creció un 2,8 % en términos brutos y un 1,6 % si se corrigen los efectos de temperatura y laboralidad. España registró 256.086 GWh de demanda y recuperó niveles de actividad más altos.
Lo relevante es que este crecimiento llegó acompañado de más capacidad renovable, más almacenamiento y más red. Es decir, no se trata solo de consumir más, sino de tener mejor base física para hacerlo.
Renovables y almacenamiento: de tendencia a estructura
Durante 2025 se instalaron cerca de 10 nuevos GW de eólica y solar fotovoltaica, cifra que asciende a 11,6 GW si se considera el autoconsumo. A cierre de año, el sistema disponía de 142,5 GW de potencia instalada. REE sitúa además en 75,5 % la producción sin emisiones de CO2 equivalente.
El almacenamiento también consolida peso: bombeo y baterías integraron 9.213 GWh a lo largo del año. Ese dato es una señal de madurez porque cada MWh almacenado ayuda a encajar mejor la generación renovable y a reducir desperdicio o vertidos.
Más red y más capacidad para intercambiar energía
El informe subraya otro punto clave: España incrementó un 25,1 % sus exportaciones de electricidad y cerró 2025 con 12.794 GWh exportados, cuarto año consecutivo con saldo exportador. Además, la red de transporte sumó 212 posiciones y 486 km de circuito de líneas, hasta alcanzar 46.155 km.
Para quienes seguimos el mercado desde el lado del cliente, esto importa porque una red más mallada y un sistema más conectado suelen traducirse en más resiliencia, mejores opciones operativas y una base más sólida para que la electrificación siga creciendo con menos fricciones.
